Psiconutrióloga Alicia Acosta.
Hola estimados amigos, en esta ocasión, les propongo una reflexión sobre "las pérdidas" que poco a poco vamos sufriendo en el día a día. El autoanálisis provoca disminuir el miedo intimidante de reconvertir nuestro cuerpo y nuestro espíritu en un "Todo" que aporta claridad y legitimidad de nuestros actos y pensamientos en congruencia con nuestra actitud y armonía del espíritu.
El autoanálisis permite estar centrado en uno mismo, nos proporciona identidad y nos asegura la integración del cuerpo y las creencias del alma.
El análisis bajo una música de tranquilidad, es una auto-convivencia menos verbal, que aporta, revelaciones increíbles sobre el Yo de nuestro propio cuerpo. Permite por tanto, reducir los problemas, las obsesiones y compulsiones, que vamos adquiriendo al ver que nuestros estímulos de seguridad, las experiencias, las ideas, sobre la forma en que realmente queremos observar nuestro físico, la vamos perdiendo poco a poco.
La mente, el cuerpo y el espíritu son plásticos, flexibles y adaptables al ambiente que le entreguemos, por lo que creemos encontrar palabras para expresar las experiencias y las ideas tanto positivas de éxito y bienestar, o negativas sobre los quebrantos, lesiones, deterioros que va sufriendo nuestro cuerpo, sin darnos cuenta de la aceptación peligrosa del ver morir el Yo ideal, encargado de la superación, la perseverancia y la persistencia de las aspiraciones y los sueños, del seguir enamorado de uno mismo, de la vida y del otro o los otros quienes nos rodean.
La música se convierte en el terapeuta que marca la pauta con sintonía, secuencia y armonía. ¡Un detenerse a sentir, cómo es que estamos hoy!, ¿en qué nota musical estamos? La música tranquila establece un vínculo entre el cerebro y las dicotomías de los dilemas humanos, fundamentales para auto-reconocerse... Los alimentos y nutrientes cuando son ingeridos con propiedad proporcionan armonía psiconutricional que permite entrar en la disciplina diaria y afrontar los problemas de forma sana, integrando las fronteras entre tu Yo ideal de la imagen corporal esbelta y armoniosa, el cuidado de la salud y tu Yo real.
El someterse día a día de 25 a 30 minutos en un espacio para estar contigo mismo con música tranquila de fondo. Invita a disciplinarnos… A llevar cualquier dieta no por un tiempo corto, si no, a lograr el autocontrol y la autodirección necesaria para construir una nueva imagen, un nuevo cuerpo y un nuevo espíritu.
Nosotros como nuestras células debemos renovar los pensamientos, las emociones y los sentimientos al terminar cada ciclo del día, hasta que la situación se agote y nuestras conexiones se extingan y llegue el reposo.
Si no logramos construir nuevos caminos al término del día, solo subsistimos en un cuerpo sin espíritu, al cual no le importa deteriorar su imagen corporal y lo llenamos de apegos, anclajes, limitaciones, restricciones, prohibiciones y condiciones que impiden la libertad interior y el desapego de vicios y alimentos sociales que perjudican nuestra salud.
Cada Pérdida implica la necesidad de hacer elaboraciones de autoanálisis, ya que generan comúnmente duelos difíciles, aún las más insignificantes pérdidas implican trabajo y el dolor o sufrimiento de dejar pasar o dejar atrás.
Esto Debe elaborarse de manera consciente porque no sucede solo, es una labor que no transcurre espontáneamente. Por lo que las pérdidas generalmente se convierten en un camino no elegido pero necesariamente forzoso y placentero, ante la adversidad y la incertidumbre que causa la cumbre del lograr ser bello y ligero, ¡cual pluma que se conecta con nuevos estímulos!
Cuando no logramos controlar la ansiedad que provocan las pérdidas cotidianas, la acción resultante, es la de "Salir corriendo". Un mecanismo de evasión, que induce a las reacciones de miedo y estas a su vez permiten la conducta de supervivencia innata de la "Huida".
Pero huir, amigo lector, es no haber madurado... Ya que nos permite estar en el estado primitivo de la "No experiencia". Cada pérdida provoca una emoción, y moviliza la energía que produce una acción ya determinada por los hábitos adquiridos, permitiendo establecer un estilo propio de resolver o enfrentar una situación concreta, que al final tendrá como meta la transformación.
Solo date el tiempo necesario independientemente de tu edad, redirige tu vida al auto-análisis y la autodirección de tus sentimientos diariamente al terminar el día, y entrarás al maravilloso mundo de la sintonía mente-cuerpo. ¡No olvidemos que, "El Alma del ser humano se refleja en la salud de su imagen"