Psiconutrióloga Alicia Acosta.
Por alguna razón desconocida, los niños poco a poco limitan su ingesta alimentaria a unos cuantos nutrimentos que no completan la dieta básica, las madres se inquietan ante las circunstancias de desnutrición, ataca el problema con batallas campales de negociaciones y/o rivalidades con el niño(a) bajo la justificante de preocupación.
Un punto fundamental a lo largo de los procesos de desarrollo y de aprendizaje de los niños con conductas de resistencia y rechazo de los alimentos, y al margen del ámbito nutricional, es el aspecto emocional de los niños.
Desde que el niño nace requiere ser atendido, tanto en sus necesidades de alimentación, higiene, salud del movimiento, como de protección, cariño y atención. En este sentido de la educación ensayo- error, cada niño adopta una manera propia de comunicar y satisfacer sus necesidades frente a los padres produciendo diferentes facetas de sus estados de ánimo traducidas en manifestaciones de sed, hambre, dolor, calor. Por esto es fundamental que los padres aprendan a decodificar estos mensajes, y los traduzcan en acciones disciplinarias y realistas a través de crear un espacio de aprendizaje ameno y constructivo para que ese nuevo ser, sea saludable psíquica y mentalmente, y no aprenda traducciones de la propia experiencia adquirida de los padres en su respectiva infancia.
La alimentación adecuada, armónica, completa y suficiente constituye un factor condicionante y rutinario en los primeros años de vida, aproximando poco a poco al nuevo ser a los cambios de sabores, olores y texturas que permiten la aceptación o no de los nuevos alimentos dependiendo de los escenarios que provee el adulto para su ingesta. En este proceso de continuo cambio y adaptación el niño adquiere fuerza nutricional neurotransmisora que permite la percepción real de los alimentos y sus beneficios.
La problemática de la falta de valores a los horarios de comida por la constante dinámica laboral de los padres, produce "síndrome de desatención" que solo provoca dificultades en el desarrollo biopsicosocial del niño repercutiendo en su comportamiento adolescente y adulto futuro desde la perspectiva social y económica.
La modificación de la conducta alimentaria infantil ante los problemas de "Ingesta débil de nutrientes" debe darse entre los 11 meses y los 7 años de edad, rango cronológico del desarrollo que marca, el potencial de las competencias del futuro adulto.
Hay muchas formas de imponerse ante la tristeza de los niños (Distimia o Depresión Infantil). Al niño hay que enseñarle que la vida es comparada con una "Montaña Rusa", que incluso significa que a veces se tiene dificultades para salir de ella.
CONSEJOS BASICOS PARA LOGRAR UN ALIMENTO NUEVO POR SEMANA.
Recuerde que la dieta balanceada para control de su conducta, proveerá la satisfacción y por tanto la salud de su estado mental.