Psiconutrióloga Alicia Acosta.
Aproximadamente 15 de cada 100 nuevas parejas se enfrentan al diagnóstico de infertilidad: Muchas de estas parejas se preguntan por qué, la infertilidad se ha convertido en un problema común. La mayoría no lo comparte por pena social ocultando el problema o por falta de información. Otro gran problema es el retraso de la edad en la que estas mujeres intentan el embarazo, lo que disminuye la posibilidad de procrear.
Los oligoelementos deben estar presentes en nuestra alimentación pero sobre todo cuando se ha pensado preparar el cuerpo para un cambio metabólico. El proceso de procreación trae como consecuencia efectos secundarios debido al extremo uso de recursos nutricionales para la formación del feto, tales como el aumento de peso, aumento de apetito, retención de agua en tejidos, irritación en piel, alteraciones de la estabilidad emocional, náuseas o vómitos los cuales desaparecen cuando el organismo se va adaptando, dolores de cabeza y cambios en el flujo menstrual que en la mayoría de los casos la disminuye o desaparece. Si no ingerimos las pequeñas pero importantes dosis de minerales, vitamina y proteínas que precisa nuestro organismo, podemos ser víctimas de enfermedades mentales y físicas, sobre todo si la mujer ha tenido tendencias a la depresión.
El ser humano no puede producir oligoelementos, pero los necesita para vivir y preservar su salud de su sistema Nerviosismo; por lo que en su alimentación debe suplementarlos, de lo contrario sufrirá síntomas conductuales de ansiedad y descontroles emocionales acompañado de episodios de irritabilidad o agresividad.
Algunos de ellos son sustancias que intervienen en las funciones respiratoria, digestiva, neurovegetativa y muscular; como reguladores y equilibradores: Hierro, cobre, yodo, manganeso, selenio, zinc, cromo, cobalto, flúor, litio, níquel y silicio; que son los oligoelementos más importantes, tales como vitaminas antioxidantes y aminoácidos.
Para la psiconutrición es importante que la futura madre ingiera nutrientes que le permitan la procreación saludable tanto física como mental, recomendando una dieta acompañada de suplementos de hierro, ácido fólico, calcio, antioxidantes como la vitamina C.
En esta ocasión hablaremos de dos oligoelementos importantes en el control de la conducta pre y post embarazo sobre el Litio; un oligoelemento, que interviene en los procesos de permeabilidad de la membrana de la célula nerviosa, y en la producción de acetilcolina, catecolaminas y ácido glutámico.
En otros casos la pérdida de litio, ejerce en el cerebro, que geste los estados depresivos, pre y post-parto, esto quiere decir que provoca problemas y cambios constantes de estado de ánimo en la mujer, que a su vez le provocan conductas obsesivo compulsivas sobre el embarazo de incapacidad o miedo, insomnio, conductas relacionadas con ansiedad y problemas distímicos, que en la mayoría de los casos impiden la gestación pero si logran el embarazo a término, los síntomas se reflejan por lo menos en el primer año del nacimiento del bebé.
La vitamina C, también denominada ácido ascórbico, favorece la salud en general, combate la acidosis y forma junto a la vitamina E y al beta-caroteno (Pro-vitamina A) el trío de los grandes antioxidantes que logra la naturaleza para neutralizar la acción de los radicales libres y sostener activo el sistema inmunológico, el sistema enzimático y el sistema insulinico.
Recordemos que los malos hábitos alimenticios están creciendo rápidamente a la par de los trastornos sociales sobre todo en las costumbres de los adolescentes y de las madres trabajadoras por lo que es importante poner atención a los procesos bioquímicos para alcanzar un funcionamiento metabólico optimo; ya que el alma del ser humano se refleja en la salud de su imagen.