Psiconutrióloga Alicia Acosta.
¿Qué le ocurre a la chica o a él chico, que aun sintiendo hambre prefiere evitar comer aunque este en riesgo su salud y vida?
Hasta ahora las causas encontradas por la variedad de profesionales en conducta, medicina y nutrición, son multifactoriales. Ante ello es difícil de explicar su génesis, ya que los factores pueden ser orgánicos o bien factores que escapen a la propia conciencia del individuo. Lo que si considero necesario aclarar es que "El comer" es una conducta innata que se despierta y se debe a un estímulo incondicionado, que provoca "Sentir Hambre", y por razones amplias de búsqueda de delgadez, la inhiben "sentir hambre" hasta llegar al suicidio y morir.
Como individuos vivimos en una sociedad, que día a día va creando modelos y patrones de comportamiento, protocolos e imagen, que permiten o no, la aceptación del individuo dentro de un grupo, asociación, o estatus determinado. Este factor ambiente, es enorme desde la propia familia, amistades, pareja, el resto de la sociedad, escuelas, trabajo y medios de comunicación.
La anorexia no parece despertar mayor recelo en las madres de las chicas quienes la padecen. Es más frecuente que acudan al diagnóstico psico-clínico por la inquietud despertada por otros miembros cercanos de la familia, o por conciencia de los medios de comunicación. Esto es mencionado, dado que la apreciación objetiva de las madres, la mayoría de las veces es un reflejo de conductas propias de la forma de alimentarse, en la mayoría de las pacientes se presenta el reflejo conductual de inhibición del "Sentir Hambre" debido a la propia incapacidad materna para controlar su compulsión del comer, o por el simple hecho, de que la hija se igual de esbelta que ella.
Sin embargo en la actualidad hay tal incongruencia en nuestra sociedad, que poco a poco la transculturación ha provocado una "tolerancia social al bajo peso", tanto como su extremo; "La Obesidad Mórbida", y estas afirmaciones, la pueden detectar y mencionar más, los ginecólogos (as), por el aumento de pacientes con amenorrea, que no parece despertar angustia en la sociedad femenina. Sin embargo ambas enfermedades extremas siguen creciendo y solo el 5% de los casos es tratado interdisciplinariamente por la psicología clínica más la medicina nutricional.
"somos y pensamos lo que comemos y como la fuente de nutrientes llegue y se use en nuestro cerebro". Produzcamos recursos psicológicos que modifiquen la conducta a través de tratamiento integrados mente-cuerpo.
"El Alma del Ser humano se refleja en la Salud de su Imagen"