Psiconutrióloga Alicia Acosta.
Los trastornos emocionales también se han visto relacionados con trastornos de metabolismo de colesterol en el cuerpo, presentándose trastornos de ansiedad y depresiones crónicas después de periodos largos por colesterol fuera de sus límites normales. En un estudio, hasta el 96% de los pacientes con trastorno depresivo experimentaban ansiedad concurrente y al hacerles la anamnesis clínica presentan uno o más de dos las dos terceras partes de su vida con trastornos del metabolismo de las grasas en ocasiones algunos de estos pacientes se afectadas de trastorno obsesivo-compulsivo del comer asociada a cuadros de ansiedad frecuente.
Al paso de los 10 años de sufrir cambios emocionales asociados a trastornos metabólicos de las grasas, se presentan características y alteraciones de la personalidad, hay evidencias que sugieren que ciertos estilos de personalidad, incluyendo los que necesitan unas relaciones rígida, los que se preocupan mucho de la opinión negativa social sobre de ellos, las personalidades con la necesidad de control la cual produce recurrentes violencias emocionales a quienes les rodean, exponen al cuerpo a un gran riesgo de sufrir depresión, especialmente después de un acontecimiento negativo se analiza la conducta de alimentación y los hallazgos se refieren a los alimentos con grasas insalubres, tóxicos y elevado consumo de conservadores.
En casos extremos se han visto casos con Episodio de depresión asociado con las recaídas dietéticas y en aumento de grasa corporal y subir de peso entre 20 y 40 kilos en un periodo de 1 a 3 años. Convirtiendo a la persona con una alteración de la personalidad borderline o limítrofe, la cual actúa impulsivamente, presenta auto imagen negativa y relaciones personales inestables.
CONSEJOS PARA DISMINUIR EL RIESGO:
Hornear o asar los alimentos en lugar de freírlos. Usa Métodos de cocción: a la plancha, al horno, al vapor, salteado con ajo y perejil o con verduras.
Cuidar el No exceso de grasa corporal que se acumula en la cintura genera una cascada de reacciones bioquímicas que producen inflamación silenciosa crónica en las arterias: el auténtico origen de la enfermedad cardiovascular.
Consumir Ácidos grasos omega-3 en pescados azules y frutos secos, aceite de oliva virgen.
Consume vitaminas del complejo B y una combinación de ácido fólico, vitamina B6 y B12 ya que reduce los niveles de homocisteína evita riesgo cardiovascular y ayuda a mantener despejadas las arterias.
Consume los flavonoides del cacao.
Consume 20 y 24 gramos de fibra al día a través de pan integral y/o cereales integrales.
Consume legumbres asadas y una taza de leguminosas cocidas y mezcladas lentejas te asegura 300 microgramos de folato, suficientes para reducir el riesgo de ictus y enfermedad cardiovascular.
Consume antioxidantes propios de cerezas, moras, arándanos, fresas, frambuesas, sus pigmentos de color rojo combaten los radicales libres y reducen los niveles de ácido úrico en sangre. Cocina con jengibre al menos una vez por semana. Estas especias tienen efectos antiinflamatorios.
Consume vitamina C. Previene la inflamación crónica derivada del consumo de hidratos de carbono refinados produciendo el aumento de los niveles de folato y reduce la homocisteína.
Bebe agua 3 litros de agua y dos tazas de te verde al día. De lo contrario el flujo sanguíneo se hace lento y aumenta el riesgo de trombosis. Si eres un adulto responsable una copa de vino o un vaso de cerveza al día es sano.
Las grasas en la sangre se determinan a través de pruebas de medición del colesterol en la sangre, Los niveles de colesterol se miden en miligramos (mg) de colesterol por decilitro (dL) de sangre.
¡El alma del ser humano se refleja en la salud de su imagen!