Psiconutrióloga Alicia Acosta.
La fatiga y la apatía crónica advierten la llegada de una quiebra del pensamiento y de las emociones además de que físicamente eminentemente produce el estrés que engorda. ¿Sabes por qué?
La Psiconutrición en la última década como especialidad integral ha estudiado a las personas que viven en el estrés constante, en la mayoría de los resultados de investigación, se ha encontrado que las personas que padecen estrés corren el riesgo de engordar más fácilmente que los demás. Los estilos de vida de estas personas, cambia de una vida activa a una vida progresivamente sedentaria con altas dosis de tensión. Y por supuesto toman posturas físicas que poco a poco acumulan grasa en los cuadrantes abdominales superiores , además de que genera cambios hormonales y metabólicos.
En las mujeres altera su sistema nervioso de tal forma que las glándulas del páncreas segrega altas dosis de cortisol, cuya función en el organismo es atacar las dosis de químicas que genera el estrés, por tanto necesitamos consumir energéticos como los hidratos de carbono y las grasas que produzcan la energía que este reclama para su funcionamiento. Al alterar el metabolismo del cortisol la grasa y su distribución aumentan en el cuerpo ayudando a que esta hormona se mantenga por más tiempo del debido en nuestro cuerpo, acumulándose en la parte que el cuerpo más la absorbe "Nuestra cintura".
El cortisol produce cambios en la figura y la imagen corporal sobre todo en personas delgadas y de peso normal formando llantitas laterales y abdominales, además de que esto permite que se generen otros padecimientos como las alteraciones renales, la osteoporosis, inmunidad baja, problemas de presión arterial, y en casos extremos llega a ser tan elevada la intoxicación del cuerpo con esta hormona que hemos visto cambios conductuales severos en los pacientes provocando crisis de ansiedad, fobias sociales, estados depresivos crónicos y en casos extremos alucinatorios.
Esto es muy sencillo de explicar nuestro cuerpo busca mantener estabilidad interna y por tanto se altera fácilmente, así que constantemente está buscando la manera de volver a su estado de equilibrio. Por tanto reaccionamos protegiéndonos del estrés a través de energéticos como la comida, ya que es identificado cerebralmente como un estado gratificante, es la mejor forma que conocemos desde pequeños para apaciguar los estados de ánimo alterados . No obstante aprendemos a alimentarnos para calmar la ansiedad produciendo círculos viciosos interminables, y como en algunos casos de los que ya hemos hablado anteriormente en esta sección llegamos a caer en hábitos riesgosos como la cumpulsividad y la obsesión que producen la anorexia y la bulimia y en el grado más común y de enfermedad silenciosa "La obesidad Mórbida".
Mantenernos alertas y felices para no generar estrés es nuestra misión por lo que debemos reflexionar y analizar en la intimidad de uno mismo nuestro propio desarrollo y cuando no llegamos a un acuerdo con el interior posiblemente tengamos que pedir asesoría o guía profesional pero recordemos que no hay cambio de la conducta si nuestro cerebro no tiene los recursos nutricionales necesarios para su funcionamiento.
"El alma del ser humano se refleja en la salud de su imagen"