Psiconutrióloga Alicia Acosta.
Cada día los estudios médicos y científicos adelantan la edad en la que se considera importante el control nutricional para la prevención de las incapacidades y enfermedades futuras. Es necesario analizar las conductas psico-nutricionales comenzando por la vida intrauterina, la etapa de la niñez, pero haré hincapié en la adolescencia, que hoy por hoy, presenta un conflicto para los padres; establecer hábitos nutricionales y de comportamiento.
El embarazo en mujeres adolescentes con trastornos metabólicos es cada día más común en nuestra sociedad, la cual requiere de tratamiento nutricional esencial para obtener un resultado normal acerca de la reproducción, dado el elevado porcentaje de mujeres con disfunción ovárica. Estas adolescentes con embarazos prematuros, se olvidan la mayoría de las veces, que requieren de adecuadas dietas nutricionales con carga de vitamina B6 entre otros suplementos alimenticios, para asegurar su período de gestación. El conocimiento sobre la nutrición fetal, hasta ahora, no es exhaustivo para la comprensión de problemas clínicos futuros, como el retardo de crecimiento intrauterino, partos prematuros, malformaciones, retrasos mentales, parálisis entre otros trastornos del nacimiento. El control del peso durante el periodo de lactancia se centra en la detección y diagnóstico de desnutrición.
El Centro de Estudios para la Opinión Pública (CEOP) para el Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN), que dirige el doctor Alberto Cormillot, luego de encuestar a 801 madres de familia, concluye que el 53% de los chicos de entre 3 y 12 años presenta una o más señales que pueden indicar desnutrición encubierta. Esta estadística concuerda con el resultado de investigaciones presentadas en la organización mundial de la salud en donde 1 de cada 4 chicos en edad escolar y 1 de cada 3 menores de 2 años tienen déficit de micronutrientes: vitaminas, minerales y oligoelementos.
Como Individuos vivimos en una sociedad, que día a día va creando modelos y patrones de comportamiento, protocolos e imagen que permiten o no, la mayoría de las veces, la aceptación de los adolescentes dentro de un grupo, asociación o estatus determinado. Este factor ambiente-sociedad, es enorme desde la familia, amistades, parejas, la escuela, el trabajo y los medios de comunicación. Hasta ahora las causas encontradas por la variedad de estudiosos de la conducta, medicina y nutrición son multifactoriales. Ante ello es difícil de explicar la génisis de los trastornos nutricionales, apatía, fatiga crónica y fracaso escolar entre los adolescentes, sin embargo para explicar la anorexia y la bulimia; lo que si considero necesario aclarar es que “El comer” es una conducta innata que se despierta y se da como un estímulo incondicionado, por lo que provoca “Sentir Hambre”, y por razones psíquicas y sociales el adolescente desordena su pensamiento y busca “El comer” como medio de satisfacción o compensación de sus emociones y conflictos internos y en otros casos busca la aceptación y el reconocimiento a través de una imagen de “Delgadez”, por tanto, inhiben el hambre hasta llegar al suicidio y morir. Las conductas de autodestrucción progresiva como ahora son reconocidos los trastornos alimenticios hoy en día pertenecen no solo a los adultos con estrés, también pertenecen los infantes y a los adolescentes que están desarrollando y creciendo para fortalecer la sociedad futura.
La disciplina, la constancia y la perseverancia de un tratamiento, requieren para lograr restablecer la salud física y mental el involucramiento y compromiso real de los padres de estos adolescentes afectados. Un tratamiento integral para lograr la modificación de conducta alimenticia, lleva al especialista a crear sistemas y programas con duración de 1 a 2 años de tratamiento de lo contrario el 95% de los pacientes corren el riesgo de regresar a la conducta adictiva del comer.
"El alma del ser humano se refleja en la salud de su imagen"